Heridas lleva, mi viento herido
y su brisa yaguea en su recorrido.
Requiebra, redobla, su manto fino
se queja en lamentos, mi viento herido.
Con su mano me toca, ondea el pelo,
revuelve con sorna mi viejo anhelo.
Sopla, arde, trona, brisa apacible
agota los sueños de lo imposible.
Suspiro, te adentras, mi viento herido
en los recovecos del pecho henchido.
Te cuelas, te expandes, cometa e hilo,
te exhalo serena, mi viento herido
La buena muerte
-
"El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte."
Así termina el rezo de Completas última oración de la Liturgia de las Horas.
...
Hace 5 semanas

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